Región Loreto espera gran confraternidad

La ciudad más importante de la selva peruana, Iquitos, se vestirá de gala para albergar la Confraternidad Regional de Loreto.
La actividad que llevará por lema “Es tu momento de salvación” se llevará a cabo desde el jueves 28 de junio hasta el sábado 30. Los servicios públicos tendrán lugar en el coliseo cerrado “Juan Pinasco Villanueva” a partir de las 6 y media de la tarde.
Además, debemos destacar el bautismo en agua que tendrá como sede el Parque Zonal de Iquitos el último día de la actividad desde las 10.30 de la mañana.
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Testimonio: “Me burlaba de Dios”

Hijo de uno de las zonas más peligrosas de Chile, Cristian Gonzales se adueñó de las calles a los 16 años. Sumergido en las drogas y el alcohol tropezó muchas veces con el Señor, pero evadió su encuentro. Parecía condenado a la perdición, sin embargo logró liberarse. Hoy es testimonio de un hombre nuevo.

 

Fue en las calles de Yungay, de la comuna La Granja, en el sur de Santiago, Chile, donde los estupefacientes, el alcohol y la delincuencia mostraron su rostro más fiero a Cristian Gonzales, un jovenzuelo de cabellera negra y larga de 16 años. Fumó marihuana, junto a un grupo de amigos, mientras comía del pan de la miseria. Se dejó atrapar por el lado oscuro de la existencia y acabó consumiendo todo tipo de drogas por más de una década.
Treinta años después, en medio de un presente apacible como las aguas de un lago, Cristian sabe que lo que le sucedió en esa época fue lo peor que le pudo ocurrir. Desde el interior del templo del Movimiento Misionero Mundial de la población Yungay, muy cerca del Parque Brasil, revisa esa etapa de su vida: “en ese tiempo, justo en plena efervescencia del Mundial de España 82, caí en el mundo de la drogadicción por influencia de los amigos del barrio. La comuna La Granja es, y siempre ha sido, una zona de Santiago de Chile cubierta en gran parte por la criminalidad y el narcotráfico. Tarde o temprano, yo, que era de una familia muy, pero muy pobre y numerosa, estaba destinado a toparme con el vicio y las drogas”.
Lo que antecedió a ese instante esencial de la vida de Cristian, de forma equivalente, fue un vertiginoso andar por el corredor de la miseria. Una carrera galopante en la que fue dejando, una detrás de otra, situaciones cada cual más desgraciadas. Trances que, como los libros viejos guardados en un baúl, solo aparecen en el presente cuando son necesarios y se materializan a través de un recuerdo prolijo: “nací el 5 de enero de 1966. Fui el sexto de los diez hijos que tuvieron Luis Gonzales y María Figueroa. Mi infancia fue durísima. Muchas veces tuve que pedir limosna para poder comer algo. Y era tanta mi pobreza que incluso entre uno de mis hermanos y yo tuvimos que compartir los zapatos para ir a estudiar uno durante la mañana y el otro por la tarde”.
EL MUNDO DEL ALCOHOL
Como un acróbata, que salta sobre una cuerda floja, Cristian había logrado avanzar hasta los dieciséis años: primero dejó la escuela, luego trabajó y después sobrevivió como pudo. Fue allí que llegó la caída, su caída, y nunca más nada fue lo mismo para él. Hoy recuerda: “me inicié con la marihuana. En seguida probé pasta y cocaína. También me enganché con las pastillas alucinógenas y el alcohol. Sin embargo, nadie de mi familia me reclamó nada porque trabajaba y aportaba para la casa. Encima qué podían decirme todos ellos si mi padre y cuatro de mis hermanos estaban metidos, como yo, en la drogadicción y andaban por el mal camino, lejos de Dios”.
Y el desplome de la existencia de Cristian fue todavía más. La delincuencia fue el siguiente nivel en su descenso vertiginoso. Insensato, como un peatón que intenta cruzar una calle cuando el semáforo está en rojo, se internó en la geografía de los atracos y la ratería. Entonces, a punta de desvergüenza, se graduó de ladrón y sacó credenciales de náufrago libre y bandido. Sin embargo, en el clímax de sus fechorías, su historia recibiría un mensaje luminoso desde “arriba”, desde el “cielo”, enviado por el Creador: “en ese etapa me crucé con la Palabras de Dios una y otra vez. Miré a muchísimos cristianos difundiendo el mensaje del Señor. Claro que yo, atrapado por las drogas, no le daba importancia a las cosas del Todopoderoso y me burlaba de los que difundían los Evangelios y de Dios”.
Unos años más tarde, en 1991, cuando aún Gonzales continuaba extraviado en medio de un bravo mar de maldad llegaría a su presente Magaly Sepúlveda, una mujer tan golpeada por la existencia como él, y junto a ella arribarían los eventos más decisivos de su destino. Para ese entonces, Cristian ya sufría las consecuencias físicas del abuso de sustancias prohibidas, que se manifestaban con una ráfaga de desmayos, ataques epilépticos y lagunas mentales permanentes. No obstante, al cabo de cinco años y tras una relación tumultuosa, el 15 de mayo de 1996 se unieron en matrimonio y sellaron una unión en la cual las peleas, las discusiones, las agresiones y los intentos de suicidio fueron parte primaria y básica de la estructura de su agitada y violenta vida en común.
ENCUENTRO CON DIOS
En octubre de 1999, cuando todo hacía suponer que el enlace Gonzales-Sepúlveda se desintegraría, César volvió a escuchar la Palabra de Dios y recibió una invitación para acudir al templo del Movimiento Misionero Mundial establecido en Yungay. Los años habían pasado, las circunstancias habían cambiado, su corazón también; lo único que no había sufrido variación alguna era que Jesucristo se guía allí “arriba”, en el “cielo”, mandándole señales para que se entregara al cristianismo y modificara su equivocada conducta. Fue en ese momento, en la antesala del fin del siglo veinte, que Cristian acudió al encuentro con Dios y según revela entró a la iglesia: “con los bolsillos de su pantalón llenos de pastillas y de marihuana, pero con alma vacía de fe”.
Aunque su conversión sufrió duros golpes, como un saco de boxear, y pese a que alguna vez se drogó con descaro justo en medio de un culto de la Obra de Dios, Cristian con el tiempo se entregó de forma definitiva a la causa evangélica y desterró para siempre de su vida a las drogas, las pastillas, el alcohol y la mala vida.
Con precisión matemática, y una gran dosis de convicción, Gonzales cuenta que su sometimiento absoluto al Altísimo llegó “después de una crisis emocional en la que el Diablo me indujo a matarme. En ese instante fue que recordé que Cristo era el único que me podía salvar y empecé a orarle y clamarle para que me resguardara de Satanás. Entonces me quedé dormido y cuando me desperté ya era una criatura nueva que había sido tocado por el Poder restaurador de Jesús”.
Reivindicador indesmayable de las mejoras sociales de su comuna, divulgador fructífero de la sana doctrina, fiel escudero del pastor Gerardo Martínez Garavito, Supervisor Nacional del MMM en Chile, y tenaz siervo del Todopoderoso, Cristian Gonzales en este momento atestigua una y otra vez respecto a lo que, en su opinión, es el único camino disponible para los hombres de malvivir: la fe cristiana. Desde Yungay, en el núcleo de La Granja, sentencia que al Creador “no hay que tenerle miedo. Su amor es infinito y maravilloso. Yo cambié gracias a Él y salí del mundo de las drogas y el alcohol. Cualquiera que quiera conocer el perdón eterno y transformarse en una persona de bien tiene que buscar al Señor. En cualquier parte del mundo se pueden evangelizar gracias a la Obra de Dios”.
FUENTE: IMPACTO EVANGELÍSTICO

 

Vencedor o Vencido

Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros. 2 Corintios 13:4
…No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Apocalipsis 1: 17-18

A simple vista, ¡Qué derrota!, pues Jesús, el Mesías, parecía prometer un futuro brillante… Su poder, desplegado al servicio de los enfermos y minusválidos, lo hacía diferente de los demás. Sus palabras de gracia y su incansable atención para aliviar las miserias de los hombres habían hecho que estuviese rodeado de una inmensa muchedumbre. Los discípulos estaban convencidos de que subiría al trono después de haber echado de Israel a los romanos, la potencia ocupante en aquel tiempo.
Sin embargo, a pesar de su poder, Jesús se dejó detener, llevar, juzgar, condenar y crucificar entre dos malhechores. Cuando estaba sufriendo en la cruz y los que lo veían se burlaban de su aparente debilidad (Mateo 27:39-44), su poder seguía siendo suficiente para liberarlo de tal suplicio, tal como lo señaló cuando lo arrestaron: “¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” (Mateo 26:53). Pero su amor hizo que soportase todo para liberarnos del juicio que merecíamos. Cuando murió, la derrota parecía evidente. Para sus enemigos, estaba vencido.
¡Pero resucitó como vencedor! La muerte no lo pudo retener, por ello salió de la tumba triunfante (Mateo 28:2-6). Ahora está vivo y desea ponerse en contacto con nosotros. La muerte fue vencida y la vida eterna es para todos los que, por la fe, se benefician de su victoria.
Fuente:Amen-amen

 

Antes que el día decline

Antes que el día decline
Rev. Luis M. Ortiz
La misión de la iglesia son las misiones. Su tarea suprema es la evangelización.
Únicamente para esto ha sido dejada en el mundo, empero no significa convertir al mundo, pues esto no se logrará en esta dispensación. No se nos ha ordenado a traer el mundo a Cristo, sino más bien a traer a Cristo al mundo. Puesto que esta es nuestra encomienda, jamás deberíamos desviarnos hacia menores metas y proyectos secundarios.
Permitamos que la Iglesia utilice todos sus hombres y sus miedos en la tarea para la cual ha sido comisionada, esto es, “que el arrepentimiento y el perdón de pecados sea predicado en Su nombre en todas las naciones” (Marcos 16:15).
Jesús dijo: “Me seréis testigos” (Hechos 1:8). Esa es la responsabilidad de cada creyente. ¡Cada creyente es un testigo! Cada cristiano tiene la responsabilidad de hacer trabajo evangelístico y esa responsabilidad no tiene límites. Todo cristiano debe estar siempre listo para dar su testimonio en cualquier tiempo y en cualquier lugar. Cada cristiano tiene la responsabilidad de hacer llegar el Evangelio a todo el mundo. Quien no pueda ir personalmente, tiene que enviar a otro en su lugar. Y es aquí donde el creyente ha fallado: que al no ir tampoco ha enviado a otro en su lugar, y por eso, más de la mitad de la población del mundo, jamás ha oído el Evangelio.
Es evidente que estamos en el final del tiempo señalado a la Iglesia por el Señor para el cumplimiento de su tarea, y el trabajo que debió haber sido hecho a través de los siglos, ahora hay que acelerarlo antes que el día decline del todo.
Este espíritu de urgencia es el que nos anima a ir por todo el vasto mundo llevando el mensaje de salvación, y es el que nos mueve a llamar al corazón del pueblo de Dios, para que todos nos percatemos de las sombras de la noche que ya se avecinan, y aprovecharemos el breve tiempo que nos resta para realizar la más grandiosa labor de la historia en el más corto tiempo posible. “La noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4).
Si su corazón late con más intensidad al pensar en los centenares de millones de vidas en el mundo que aún no han conocido camino de paz, que sus veredas son torcidas, que han esperado luz y no tienen luz, que palpan la pared como ciegos, que tropiezan al mediodía como de noche, que gimen lastimeramente como palomas, que han esperado salvación y aún está lejos (tan lejos como esté usted); y si el Espíritu Santo le impele a usar el máximo de sus recursos en un esfuerzo misionero, entonces yo le exhorto a cooperar en estos modestos esfuerzos del Movimiento Misionero Mundial, y participe en este avance final para ganar almas para Cristo antes que el día decline.

Nube gigante causa pánico a los habitantes de Pekín

Una gigantesca nube en forma de hongo se posó sobre Pekin, China, la nube, aunque ciertamente impresionante, era un simple cumulonimbo, una formación nubosa que crece verticalmente, formando una espiral alrededor de la columna central de aire caliente que puede elevarse a varios kilómetros de altura.

Eso sí, en este caso el fenómeno era de proporciones gigantescas e iluminado por dentro por una gran cantidad de rayos. Un espectáculo sin duda sobrecogedor para los millones de pekineses que lo contemplaban, el pasado jueves, atónitos desde el suelo.

Por supuesto, decenas de fotos y vídeos del fenómeno han aparecido en internet. En ellas se puede ver cómo, tras una hora de intensa luminosidad provocada por los rayos, la nube fue tomando la característica forma de un “hongo nuclear”, lo que contribuyó a alimentar los miedos de los habitantes

de Pekín.

Fuente:AcontecerCristiano.net

¿Existe el MAL?

¿Existe el MAL?En cierta ocasión un profesor ateo dijo que si Dios había creado todo, entonces había creado el MAL. Ante esta declaración el estudiantado se quedó callado y el profesor feliz, así se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.
El profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta: “¿Dios creó todo lo que existe?” Un estudiante valiente contestó: “Sí, lo hizo”. El profesor le dijo: “¿Dios creó todo?” –“Sí señor”, respondió el joven. El profesor contestó: “Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el mal existe, y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo”. El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.
Otro estudiante levantó su mano y dijo: “¿Puedo hacer una pregunta, profesor?” -“Por supuesto”, respondió el profesor. El joven se puso de pie y preguntó: “¿Profesor, existe el frío?” A lo que el profesor le responde: “¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?” El muchacho respondió: “De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”.
Y continuando el estudiante le hace otra pregunta: “¿existe la oscuridad?” – el profesor respondió: “Por supuesto”. El estudiante contestó: “Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no, un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente”.
Finalmente, el joven preguntó al profesor: “Señor, ¿existe el mal?” El profesor respondió: “Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal”.
A lo que el estudiante respondió: “El mal no existe, señor, o al menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios. Es al igual que los casos anteriores, un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó al mal. No es como la fe o el amor, que existen como existe el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz”.
Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado. El joven se llamaba: Albert Einstein.
“Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé”, Isaías 42:16.

La Evangelización

Rev. Luis M. Ortiz
Sabemos que la evangelización del mundo es la tarea suprema de la Iglesia; el mismo Señor coloca la evangelización del mundo en primer lugar.
La rápida evangelización del mundo es la tarea suprema de la Iglesia. La mayor parte de sus actividades y esfuerzos deben tener este enfoque. El mismo Señor coloca la evangelización del mundo en primer lugar. Veamos:
– El primer mensaje en el nacimiento de Cristo fue un mensaje misionero (Lucas 2:10).
– La primera oración que Cristo enseñó a sus discípulos fue una oración misionera (Mateo 6:10).
– El primer discípulo, Andrés, fue el primer misionero (Juan 1:41).
– El primer mensaje del Cristo resucitado fue un mensaje misionero (Juan 20:17).
– El primer mandamiento del Cristo resucitado fue un mandamiento misionero (Juan 20:21).
– El último deseo de Cristo en la tierra, fue un deseo misionero (Mateo: 28:19).
– El primer sermón apostólico, fue un sermón misionero (Hechos 2:17).
– La primera venida de Cristo fue una obra misionera (Lucas 4:18-19).
– La segunda venida de Cristo será apresurada por la obra misionera. (Mateo 24:14).
En este mundo toda empresa y actividad humana, sea social, económica, política, tecnológica o científica, está saturada y se mueve con un sentido de urgencia y rapidez. Igualmente para la suprema tarea de la evangelización del mundo, la iglesia debe moverse con rapidez. No esperemos que Dios nos tenga que sacudir de nuestro estado de inercia.