“Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”, Génesis 3: 4, 5.

Amados, muchosno conocen al Dios verdadero, por eso el mundo está fastidiado, atormentado y arruinado. La gente pasa muchas dificultades que las hacen sufrir y llorar. Son víctimas de terremotos, que destruyen propiedades y acaban con las vidas; víctimas de maremotos, que asolan ciudades; huracanes que destruyen pueblos; y todo tipo de desastres, donde se pierden millones de hogares. Ante estos sucesos la gente dice: ¿Y dónde está Dios? ¿Por qué Él permite estas calamidades?

Sabe cuántas religiones existen en el mundo, y cuántas personas con diferentes ideologías y filosofías, aun materialistas y ateas. También hay hombres llenos de violencia, y otros con espíritu religioso (pero falso); con todas estas cosas, la gente no sabe dónde está la verdad, la gente no conoce de Dios. Pero Dios quiere bendecir a la humanidad.

Dios instituyó la familia, y quiere bendecirla, ella viene a ser la base sólida de la sociedad. A Satanás le gusta atormentar a los seres humanos y, en especial, a la familia; el diablo es mentiroso y ha venido “para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10); pero Cristo vino “para deshacer las obras del diablo”(1 juan 3:8)

El matrimonio es una institución divina, Dios lo instituyó, para hacer feliz al hombre y a la mujer y para que juntos formen un hogar y tengan hijos y sean felices.

Qué hermoso es que dos enamorados quieran verse, y cuando hay altos principios de moral y conducta el hombre no está pensando en violarla, ni en engañarla, ni la mujer está pensando en entregarse sexualmente. La Palabra dice: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla”, Hebreos 13:4.

Los hombres de este mundo que están para casarse, hasta hacen contratos notariales y con abogados, diciendo: “Lo que es de él es de él, y lo que es mío es mío”; porque están hasta pensando en el divorcio, y el divorcio es una obra de Satanás.

En la casa donde no ha habido una doctrina cristiana ahí no puede estar el Señor, el demonio reina en ese lugar. Los resultados son: alcohol, droga, violencia, robo y toda forma de pecados. Cuando los hijos crecen en un ambiente así hasta hay promiscuidad sexual, hasta entre los mismos hermanos de sangre, que siendo adolescentes o jóvenes, tienen sexo entre ellos, y los padres no lo saben, se dan hasta casos que la joven sale embarazada y para evitar un escándalo mayor lo que hacen es mentir; pero todo esto proviene por una obra del diablo, el engañador que vino a hacer sufrir y atormentar a la familia.

Amado, Dios instruyó a Adán y Eva, los visitaba y hablaba con ellos, hasta que el día que Eva habló con el diablo. Hay mucha gente que habla con el diablo todos los días, con el espíritu malo, que le dice que haga cosas malas, que van contra los principios que dice la Biblia. Las leyes de Dios son buenas y maravillosas para vivir en paz, para vivir feliz sobre la tierra, para tener hogares con la bendición de Dios.

Jesús dijo: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye” (Juan 8:47); y en otra ocasión dijo: “Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:37). Muchos no conocen a Dios, y no saben distinguir la voz de Dios con la voz del diablo. La voz de Dios le da un buen consejo, le transmite lo mejor a realizar. Pero los hombres por desobedecer a Dios tienen grandes pérdidas. Pierden la moral, pierden la vida espiritual, pierden el dinero; luego viene el fracaso, viene la ruina y la desgracia.

Es bueno conocer a Dios, acepté al único Hijo de Dios que se llama Jesucristo, que nos ama tanto, Él es el verdadero “camino, y la verdad y la vida” (Juan 14:6). Si alguno rechaza el amor de Jesús, entonces nunca será de Dios, nunca será libre, nunca será feliz, y cuando muera tendrá que sufrir la consecuencia de lo que Dios ha determinado, leemos: “El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18).

Amado, si el alcohol, la droga, el adulterio, la delincuencia, la prostitución, la homosexualidad, y toda inmundicia están destruyendo tu hogar y tu vida; en este mismo instante los príncipes satánicos tienen que salir en el nombre de Jesús. Dios quiere bendecirte, Él quiere romper las cadenas que Satanás a puesto sobre tu vida y sobre tu hogar. El apóstol Pablo y el hermano Silas dijeron: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).

Rev. Rodolfo González Cruz,

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