Fernando Ñaupari: Me cambié de sexo………

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 TAGS:A los 13 años, mi padre me botó de la casa a consecuencia del homosexualismo. Él trató de cambiarme a golpes, pero un hijo no cambia a golpes. Yo nunca pedí serlo -uno no elige esas cosas-. Lo que pasa es que cuando era niño mis familiares abusaban de mí. A los 8 años fui violado en la escuela, por un profesor, pero nunca lo comenté en mi casa, por miedo, porque mi padre era un hombre violento. Y terminé haciéndolo a mi gusto. La homosexualidad vino a mi vida porque mis padres vivían en la idolatría”.

¿A dónde fue?

Me fui donde unos familiares, pero los dejé y, a los 15 años, empecé a trabajar en un bar en jirón Junín y ahí, a los 16 años, comencé a prostituirme.

Me decía que quería hacerse la operación de cambio de sexo.

Yo había empezado a aplicarme hormonas. Seguí prostituyéndome hasta los 18 años, cuando conocí homosexuales que se habían operado para cambiarse de sexo. Tal vez fui la quinta o sexta persona en el Perú que lo hizo. Visité una clínica cerca del Amauta y me informé…

¿De dónde sacó dinero?
Qué bien da el diablo el dinero para hacer lo malo. En Europa, supongo que eso habría costado 10 mil dólares. La apariencia que tenía era de mujer, así que me pagaban bien y junté el dinero prostituyéndome. Y me operé. Mi madre vino de La Oroya y decía gracias, doctor, ahora tengo una hija. Y yo estaba feliz. Me demoré 15 días en caminar de nuevo y tres meses en tener una vida normal. Logré pasar desapercibido como mujer. Fue la primera vez que ya la gente no me miraba, ni me gritaba, ni me insultaba. La sociedad me aceptaba. Todo parecía ir bien.

¿Nunca se enfermó?

Yo pensaba que la prostitución era un trabajo, pero no es así. Y el Señor me libró de tantas enfermedades. yo he visto a tanta gente morir de sida. En el 89 fui a Italia. En ese tiempo empezaron a viajar homosexuales para prostituirse allá. Yo fui de los primeros. Casi todos los que fueron están con sida. Algunos han regresado y ahora están en la TV. Y los que consiguieron buenos trabajos allá murieron de sida. Están enterrados en la fosa común.

¿Nunca pensó en salir de eso y, no sé, poner un negocio?

No. Porque nunca pensé que mi vida fuera a cambiar. Y al año de estar en París, me casé con un francés, con un cliente. Él me dijo que no quería que siguiera con la prostitución. Para mí, que me propusieran matrimonio era lo máximo. Vinimos al Perú y nos casamos aquí. Estuve casado como 10 años.

¿Y su familia?
Vivían en una secta hare krishna. Quisieron que me casara con sus rituales.

¿Era feliz con su esposo?

Sí. Él me daba todo. Aparentemente había amor, pero a los seis meses algo me arrastró de nuevo a la calle. Tenía todo y no podía dejar la prostitución. La Biblia dice el que practica el pecado es esclavo del pecado. Yo no podía dejar esa vida.

¿Y cuándo decidió cambiar?

Finalmente nos compramos una casa en París. Llevé a mis padres para la inauguración. Mi mamá acababa de conocer a Cristo y me trajo la Biblia, pero no le hice caso. Llegó también una prima, que congrega en la Iglesia del Movimiento Misionero Mundial, en Italia. Ella me contó cómo Dios había cambiado al hermano Miguel de Jesús de Puerto Rico, que era homosexual. Yo le decía: A mí qué me importa, ¿por qué me hablas de eso? Yo soy mujer. Yo seguía en las calles, emborrachándome, hasta que no resistí y, al final, tomé la Biblia.

¿Qué sintió con eso?

Ya no quería ser tocado por los hombres. ¡Gritaba al cielo que estaba cansado de esa vida! Pensé bautizarme creyendo que podría llevar una vida tranquila y ser una mujer hogareña. Vine al Perú, pero me dijeron que así no podía ser bautizado, que habiendo sido creado varón, no podía ser bautizado así. Yo me sentí insultado, me quise ir, pero cuando salí caí de rodillas. Esa tarde no sé cuánto tiempo pasé de rodillas llorando. Cuando me levanté, entendí lo que había pasado con mi vida, desde mi niñez, los abusos, todo.

¿Regresó a Francia?

Sí. Me corté el pelo y ya no me vestí de mujer. Comencé a usar fajas y ropa ancha y de varón. Después me operé para sacarme los implantes. Y ya van seis años desde que el Señor me sacó de la prostitución. Dios restauró mis emociones: recién vi bella a la mujer, porque antes la veía como mi enemiga.
¿Y su esposo?

Se sorprendió, pero le expliqué y me fui.

Me decía que ahora ve belleza en las mujeres. ¿Tiene pareja?

No. Yo sé a dónde llega mi límite.

¿De qué vive?
Yo vivo por la misericordia del Señor. Soy un predicador. Viajo por Europa y por el Perú dando mi testimonio.

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*PREDICADOR EVANGÉLICO

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