Historias en cuanto a la juventud y niñez de Jesús, hubo varias pero estas nunca fueron aceptadas por la iglesia como genuina ni digna de aceptación por estar llenas de fantasías.

La mejor fuente de información que tenemos acerca de Jesús es la Biblia y esta es silente con respecto a los años de niñez desde su nacimiento hasta los doce años y después de los doce años hasta el comienzo de su ministerio cerca de los treinta años de edad. Todo lo que podemos saber o deducir respecto a la niñez de Jesús viene de la Biblia y las costumbres de los judíos para ese tiempo.

Aun así, tampoco todo lo que sucedió durante el ministerio de Jesús está escrito en la Biblia. El apóstol Juan nos escribe que el propósito de su libro (el Evangelio según San Juan) que es el de dar a conocer que Jesucristo es el Hijo de Dios para que creamos en su nombre y seamos salvos; y que si se fuera a escribir todas las cosas que Jesús hizo y dijo no fueran suficientes todos los libros del mundo de aquel tiempo.

Con respecto a la niñez de Jesús

Fue en Nazaret donde Jesús pasó la mayor parte de su vida terrenal. Lucas 2:40-52; Marcos 6:3; Juan 6:42; 7:15, son los únicos pasajes que hacen referencia a esta vida escondida. Algunos de ellos nos dan una vista general de la vida de Cristo: “El niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él” (Lucas 2:40). Es un breve resumen de los años que siguieron al retorno de la familia después de la purificación ceremonial en el Templo. “Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52), y Él “estaba sujeto a ellos” forman el recuento inspirado de la vida de Cristo en Nazaret después que había llegado a la edad de doce años.

“Cuando tuvo doce años”(Lucas 2:42) Jesús acompañó a sus padres a Jerusalén, “conforme a la costumbre de la fiesta” (Lucas 2:42). Cuando volvían, el muchacho Jesús se quedó en Jerusalén; y sus padres no lo sabían. Después de tres días, ellos lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y haciéndoles preguntas (Lucas 2:43-47). Fue en esta ocasión cuando Jesús habló las únicas palabras que nos han llegado del periodo de su vida escondida: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49).

Los judíos nos dicen que Jesús no había recibido entrenamiento de las escuelas Rabínicas de entrenamiento: “¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?” (Juan 7::15). La misma pregunta es hecha por la gente de Nazaret, quienes añaden: “¿No es éste el hijo del carpintero…?” (Mateo 13:55). Aunque no es certero si en el tiempo de Jesús existían escuelas elementares en las comunidades judías, puede ser inferido de los evangelios que Jesús sabía leer (Lucas 4:16) y escribir (Juan 8:6). En una temprana edad Él debió haber aprendido el llamado Shema (Deuteronomio 6:4), y el Hallel, o Salmos 113-118 (Hebreo); Él debió estar familiarizado con las otras partes de las Escrituras también, especialmente los Salmos y los Libros Proféticos, ya que constantemente hacía referencia a estos en su vida pública.

También se afirma que Palestina en el tiempo de Jesucristo era prácticamente bilingüe, así que Cristo tuvo que haber hablado Arameo y Griego; las indicaciones de que él conocía el Hebreo y Latín son más bien improbables. Las enseñanzas públicas de Jesús demuestran que Él era un buen observador de las vistas y los sonidos de la naturaleza y de los hábitos de distintas clases de hombres. Pues estos son fuentes usuales de sus ilustraciones. Para concluir, la vida escondida de Jesús extendida a través de treinta años es muy distinta a lo que uno esperaría en el caso de una persona quien es adorada por sus seguidores como su Dios y reverenciada como su Salvador, esta es una prueba indirecta de la credibilidad de la historia de los evangelios.

La Biblia es un libro con un mensaje espiritual y aunque contiene mucha historia, no es un libro histórico en su propósito principal. El fin de la Biblia es el dar a conocer al hombre algo sobre Dios y como Él se preocupa por la humanidad y como esta a su vez puede allegarse y obtener una relación con Dios y la salvación final en una vida eterna junto a Él.