Estas dos anécdotas grafican la reafirmación de la fe en Dios. El primero se refiere a un cuadro famoso y el otro a un pasaje de la vida del famoso científico Alberto Einsten.

Jaque mate

Un famoso pintor cristiano,que asimismo era un apasionado del juego del ajedrez, pintó un día un cuadro que tituló “Jaque Mate”. En éste, que todavía hoy se conserva en una galería, se pueden ver dos jugadores de ajedrez sentados frente a frente a una mesa. Un creyente, sentado en la parte derecha, y el diablo sentado a la izquierda.

El rostro del diablo se ve triunfante y casi se puede percibir su risa diabólica, porque parece que tiene al cristiano atrapado. De otro lado, el creyente, cuya preocupación se refleja en el rostro, tiene las dos manos agarradas con toda su fuerza en los bordes de la mesa, con los nudillos de los dedos casi blancos a causa del esfuerzo y de la tensión del crucial momento.

La galería donde se iba a exponer el cuadro le dio mucha publicidad al mismo. Así pues, cuando la galería abrió sus puertas, el público empezó a detenerse junto a aquel para observarlo con curiosidad. Todos, al leer el título de la obra y la actitud de los personajes, sacudían la cabeza pensando que el diablo había ganado la partida contra el cristiano. Los transeúntes que más o menos tenían nociones de ajedrez, pensaban que ya no existía ninguna estrategia de salida, ni tampoco ninguna maniobra posible. Algunos sentían lástima por el cristiano, y otros se indignaban porque parecía que el diablo se había salido con la suya.

No obstante, llegó a aquel lugar un ex campeón de ajedrez, quien también se puso a observar el cuadro con atención. No se fijó mucho en el diablo ni en el creyente, sino en la partida de ajedrez que el cuadro había capturado, y asimismo le prestó atención al título: Jaque Mate. Tras observar la tabla de ajedrez durante unos minutos, el perito descubrió algo de importancia crucial: “¡Un momento! ¡Esto es una mentira del diablo! El cristiano no está jaque mate, por cuanto su rey todavía tiene una jugada”. Amados lectores, no todo está acabado, todavía hay esperanza, nuestro Rey de gloria siempre tiene una jugada posible, un movimiento para poner jaque mate al diablo.

Amados, no importa que el diablo quiera hacerle creer que usted está “jaque mate”… ¡Nuestro Rey de reyes siempre ha tenido y tendrá la última movida! El único que está “jaque mate” es Satanás porque Cristo lo venció para siempre en la cruz del Calvario.

Absolutamente nada ni nadie, ni el mismo diablo podrá detener los propósitos soberanos del Señor para con su pueblo Israel y su Iglesia. Amén.

 ¿EXISTE EL MAL?

A principios del siglo pasadoen la ciudad de Berlín, llegó un conferencista a una universidad muy reconocida, y estando atestado el salón retó a sus alumnos con esta pregunta: “¿Dios creó todo lo que existe?” Un estudiante valiente contestó: “Sí, lo hizo”. El profesor contestó: “Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el mal existe, y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo”. El joven se sintió abrumado y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.

Otro estudiante levantó su mano y dijo: “¿Puedo hacer una pregunta, profesor?” Respondió el profesor: “Por supuesto”. El joven se puso de pie y preguntó: “¿Profesor, existe el frío?” El profesor no se esperaba esa pregunta, y le dice: “¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?” El muchacho respondió: “De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor”.

El joven mantuvo su conversación diciendo: “Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”.

Y el estudiante le hizo otra pregunta al profesor: “¿Existe la oscuridad?”, el profesor respondió: “Por supuesto”. El estudiante contestó: “Nuevamente se equivoca, la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no, un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuán oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente”.

Finalmente, el joven preguntó al profesor: “¿Existe el mal?” El profesor respondió: “Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal”. A lo que el estudiante respondió: “El mal no existe, o al menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios. Es igual que los casos anteriores, un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó al mal. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz”.

Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado en medio del salón, mientras que todos esos jóvenes que estaban allí irrumpían en aplausos por el joven que había intervenido. Este suceso llegó a oídos del mismo director de la universidad que llamó al joven y lo felicitó, y le dijo que su participación había sido magistral. El director le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” El joven le dijo: “Mi nombre es Albert Einstein”. El que más adelante llegó a ser ese gran físico matemático, de mente brillantísima, el más grande científico de la era moderna, judío-alemán, un hombre que creía en Dios.

Albert Einstein. 1879-1955. Científico nacido en Alemania, de padres judíos, nacionalizado estadounidense. Es uno de los científicos más conocidos y trascendentes del siglo XX l

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