La carta ha sido enviada por la Coalición Internacional para Detener los Crímenes Contra la Humanidad en Corea del Norte (ICNK), que agrupa a 40 organizaciones de derechos humanos que incluye a Amnistía Internacional, Human Rights Watch, y Christian Solidarity Worldwide.

Grupos de cristianos se encuentran entre los firmantes de una carta abierta que fue enviada al nuevo líder de Corea del Norte, para que este ponga fin a los abusos de derechos humanos en el país.

La carta dice que los 24,5 millones de personas que están Corea del Norte “viven con miedo” debido a las detenciones arbitrarias, desapariciones, tortura o la muerte.

 

Los grupos condenan el maltrato que por décadas de Corea del Norte ha hecho bajo su régimen, incluyendo la detención de unos 200.000 hombres, mujeres y niños por razones políticas, enviándolos a los campos de prisioneros o de trabajo.

Los cristianos piden fin al encarcelamiento de familiares, que liberen a los presos políticos a causa de la “culpabilidad por asociación”.

La elite política vive como “como reyes”, mientras que millones de norcoreanos sufren, una hambruna generalizada, malnutrición y falta de atención médica.

Los grupos de derechos humanos, llaman a Corea del Norte, a cumplir con sus obligaciones bajo los tratados internacionales.

La carta ha sido enviada por la Coalición Internacional para Detener los Crímenes Contra la Humanidad en Corea del Norte (ICNK), que agrupa a 40 organizaciones de derechos humanos que incluye a Amnistía Internacional, Human Rights Watch, y Christian Solidarity Worldwide.

Ha Tae Keung, presidente de Open de Corea del Norte y miembro de la ICNK que tiene un Comité de Coordinación, dijo: “Kim Jong-Un debe ver su legado. Él tiene la oportunidad de ser recordado como el líder que restauró la libertad para el pueblo de Corea del Norte. Él puede llevar a su país de su aislamiento y asegurar la paz y la seguridad en la península coreana.

“Se debe abrir el país a los observadores internacionales de derechos humanos, ir a los campos de prisioneros y liberar a los cautivos.”

Esta foto muestra a los participantes en un acto moral muy alto de 100.000 personas en Pyongyang donde participó Kim Il Sung, en la Plaza el 3 de enero. AP / Kyodo.