Según la Federación Mundial de Sordos, existen en el mundo 70 millones de personas con problemas auditivos que sólo podrán conocer de Dios a través de la lengua de señas.
 
 La directora del Proyecto para Sordos de la Unión Bíblica, Isabel Rey, dijo: “cómo les puedo decir a estos niños que Dios los ama si encuentran muchas barreras en su crecimiento si tienen un papá y una mamá que no se comunica con ellos”, agrega que entonces “yo tengo que mostrar el amor de Dios”.
 
 Presentaciones de teatro en lengua de señas, visitas a escuelas, y charlas de la lengua de señas para las familias, son algunas de las actividades que El Programa para No Oyentes realiza, para llevar la palabra de Dios a niños y adultos con discapacidad auditiva.
 
 Según comenta Rey “nosotros hemos realizado varias actividades para la comunidad sorda en general, con el fin de que cada persona sorda tenga un encuentro personal con Dios y una relación”.
 
 Una de las madres de una niña sorda dice que también su hija posee parálisis cerebral, pero que ello no le impide que aprenda “con los profesores ella va aprendiendo va aprendiendo la comunicación, son personas muy dedicadas a ayudar al prójimo.
 
 A pesar de los 15 años que tiene trabajando el programa para no Oyentes, recientemente despiertan iniciativas en el sector público por atender a la población discapacitada, que por mucho tiempo ha sido relegada.
 
 Manuel Urtecho congresista de la República del Perú dijo que se ha reunido cuatro veces con el presidente de la República para hablar exclusivamente del tema discapacidad. “Se va a iniciar el Trujillo una capacitación a docentes en lenguaje de señas yo creo que este es un gran paso para que se pueda de representar en otros departamentos de nuestros país” comentó Urtecho.
 
 El director de colegio, Carlos Waternave enfatizó que “la Unión Bíblica tiene una importante labor para los que tenemos la misión de educar a las personas no oyentes para que puedan ser insertadas y admitidas en la sociedad”.
 
 Con el compromiso de comunicar el mensaje de Dios a aquellos que no pueden oírlo, el Programa para no Oyentes nos reta utilizar nuevas herramientas para extender las Buenas Nuevas.