La demanda también alega que las tabacaleras en Canadá trataron de manipular los niveles de nicotina en sus cigarrillos, aumentando los niveles de alquitrán e incluso añadiendo algunos productos como amoníaco.
 
 AFP- Casi dos millones de canadienses reclaman 27.000 millones de dólares a las principales compañías tabacaleras del país por no advertir a los consumidores sobre los riesgos de fumar, en un juicio civil sin precedentes que comenzó el lunes en Montreal (Quebec, este).
 
 Los demandantes presentaron dos demandas colectivas separadas que se combinaron en lo que es el mayor juicio civil en la historia de Canadá, en contra de Imperial Tobacco de Canadá (una filial de BAT), JTI-Macdonald y Rothmans Benson & Hedges, en el Tribunal Superior de Quebec.
 
 La primera demanda incluye a 90.000 fumadores y exfumadores en Quebec que alegan haber enfermado de una serie de dolencias relacionadas con el consumo de cigarrillos, incluyendo enfisema y cáncer de garganta y laringe. Reclaman 105.000 dólares por persona.
 
 La segunda demanda fue firmada por 1,8 millones de fumadores que se dicen incapaces de dejar el tabaco. Reclaman 10.000 dólares por persona.
 
 El abogado Bruce Johnston, que representa a dos millones de fumadores y exfumadores, acusó a las empresas tabacaleras de “duplicidad” por vender deliberadamente un “producto nocivo” y las responsabilizó de “trivializar” los riesgos para la salud de los consumidores.
 
 En su discurso de apertura, Johnston acusó a los fabricantes de cigarrillos de emplear “estrategias de marketing que propagan información falsa” sobre sus productos y les reprochó el hecho de usar tabaco con niveles de nicotina lo suficientemente altos como para que muchos fumadores siguieran siendo dependientes.
 
 Según los documentos judiciales, los demandantes acusan a las tabacaleras canadienses de ocultar investigaciones que revelan un vínculo entre el hábito de fumar y serios problemas de salud como el cáncer.
 
 La demanda también alega que las tabacaleras en Canadá trataron de manipular los niveles de nicotina en sus cigarrillos, aumentando los niveles de alquitrán e incluso añadiendo algunos productos como amoníaco.
 
 Johnson pidió al juez que examinara si las empresas “conspiraron para impedir que los fumadores fueran informados sobre los peligros inherentes del consumo de tabaco”. Los acusó de contratar a una “cuadrilla de científicos” para decir que “hay una controversia, como un pretexto para no hacer nada”.
 
 También denunció “sofismas” generalizados promocionados por la industria, como “los cigarrillos son legales”, “fumar es una elección personal”, “todo el mundo sabe los riesgos”, pero es imposible demostrar una relación directa entre los problemas de salud, culpar al gobierno, y “las víctimas son los únicos culpables”.
 
 El abogado demandante André Lesperance incluso sugirió que las tabacaleras retuvieron o destruyeron datos científicos que muestran los efectos nocivos del tabaco.
 
 Deborah Glendinning, abogada de Imperial Tobacco Canadá, no se inmutó por los argumentos presentados hasta ahora. “Son incapaces de probar sus alegatos”, dijo a la prensa durante una pausa en el proceso. “Fumar es algo que la gente decide hacer por muchas razones y tienen que hacerse responsables de su decisión de fumar”, dijo Glendinning.
 
 La demandante Cecilia Letourneau, sin embargo, no estuvo de acuerdo. “Todavía fumo”, dijo fuera del tribunal, a pesar de un sinnúmero de intentos fallidos para dejar de hacerlo, destacó.