Con la finalidad de “clamar a Dios por un cambio” y convencidos de que la oración puede lograr la “transformación” incluso de “aquellos que hacen daño” y acabar con la narcoviolencia, miles de cristianos evangélicos participaron en la 15 versión de la Marcha de Gloria 2012.
 
El pastor Javier Martínez, director de marchas de gloria a nivel nacional, señaló que la actividad aseguró que en México se puede operar un cambio “sobrenatural”, como ocurrió hace aproximadamente dos décadas en Cali, Colombia, ciudad que estaba “sumergida en la violencia del narcotráfico”.
 
El pastor aseguró que lo que sacó tanto a esa urbe como a Colombia de la violencia del tráfico de drogas fue la oración. “Acá lo que debemos hacer como mexicanos es unirnos y pedirle a Dios con desesperación; clamar a Dios por un cambio. Así lo hicieron en Cali, durante tres días (…) después de eso empezaron a ocurrir cosas sobrenaturales, empezó a venir la paz a Colombia”.
 
Entre los asistentes figuró uno de jóvenes que se rehabilitaron de sus adicciones, quienes dejaban en claro en sus playeras: “soy adicto a Dios”. En tanto, vendedores ofrecían playeras, banderines y pulseras con las leyendas “soy soldado de Cristo” y “Estoy a favor de la vida y la paz”.
 
La marcha llegó al Zócalo, en donde los evangélicos realizaron un acto religioso que duró hasta las seis de la mañana.
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