A través de la historia, muchos eruditos incrédulos han estudiado la Biblia con la intención de desacreditarla. Sin embargo, su milagrosa exactitud histórica a menudo los guió más bien a un encuentro con Cristo.
 
La Biblia fue escrita por más de 40 au­tores en el transcurso de 1.600 años, co­menzando alrededor del año 1500 A.C. Venciendo en forma increíble la ley de las pro­babilidades, todos los relatos armonizan per­fectamente porque, en realidad, la Biblia tiene un solo Autor: Dios. “La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia” (Sal­mo 119:160).
 
¿SE HAN CUMPLIDO
 
LAS PROFECÍAS DE LA BIBLIA?
 
1).- La prueba más grande del origen di­vino de la Biblia son sus numerosas profecías cumplidas, cuyo número va en aumento cada día. Ningún otro libro religioso tiene profecías cumplidas.
 
2).- Solo respecto al Señor Jesucristo, la Bi­blia tiene por lo menos 60 profecías. La Pala­bra de Dios declara que nacería de una virgen (Isaías 7:14), en Belén (Miqueas 5:2). Sería re­chazado por su propio pueblo (Isaías 53:3), y sería traspasado (Zacarías 12:10). Todas estas profecías, pronunciadas mucho tiempo antes que se cumplieran, ocurrieron exactamente como se predijo en la Biblia.
 
3).- La Biblia profetizó lo siguiente más de 700 años antes que Cristo naciera: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el princi­pado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).
 
4).- Esta es una de las más grandes pro­fecías respecto a la crucifixión de Jesucristo. Salmo 22:14-18 provee un relato descriptivo y detallado de la muerte de Cristo en la cruz. Lo sorprendente es que se escribió 1.000 años an­tes que ocurriera, y en ese tiempo ni siquiera se realizaban crucifixiones.
 
5).- Durante su ministerio terrenal, Jesús declaró que Jerusalén sería completamen­te destruida (Mateo 24:2). Después de unos años, se cumplió esa profecía.
 
6).- Más de 1400 años antes del nacimiento de Cristo, la Biblia predijo que Israel se reuni­ría otra vez como nación (Deuteronomio 30:3). En 1948, más de 3.000 años después, esa pro­fecía se cumplió milagrosamente. Con razón la Biblia dice: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18).
 
¿SON EXACTOS LOS DATOS
 
CIENTÍFICOS DE LA BIBLIA?
 
1).- En 1615, William Harvey hizo un des­cubrimiento que todos consideraron brillante: que la vida de toda carne está en la sangre. Pero, 3.000 años antes, la Biblia ya había afir­mado: “Porque la vida de la carne en la sangre está” (Levítico 17:11).
 
2).- En 1475, Copérnico descubrió que la tierra era redonda y que se sostenía en el es­pacio. Sin embargo, 2.000 años antes, la Biblia había proclamado: “Él está sentado sobre el cír­culo de la tierra” (Isaías 40:22). Respecto a Dios, la Biblia también dice: “Él… cuelga la tierra sobre nada” (Job 26:7).
 
3).- En el 1840, cuando Lord Rosse cons­truyó lo que para entonces era el telescopio más grande del mundo, el hombre aprendió acerca del gran espacio vacío en el norte. Pero, mucho tiempo antes, la Biblia había anuncia­do: “Él extiende el norte sobre vacío” (Job 26:7).
 
Aunque la Biblia no es un libro de ciencia, científicamente es 100 por ciento exacta.
 
¿SON EXACTOS LOS HECHOS REGISTRADOS EN LA BIBLIA?
 
Sin duda usted ha escuchado a personas que se burlan de las famosas historias bíblicas. Quizá el relato del que más se han reído sea el de Jonás cuando fue tragado por un gran pez.
 
Tome en cuenta lo siguiente. En la edición de diciembre de 1992 de la revista National Geographic, el biólogo marino de la Univer­sidad de Maryland, Eugenie Clark -que rea­lizó extensos estudios acerca de los tiburones rhiniodon- confirmó en forma detallada casi todos los aspectos de la historia de Jonás. El profesor Clark escribió: “El singular sistema digestivo del tiburón rhiniodon ayuda a con­firmar la historia de Jonás. Es fácil imaginar que alguien pueda ser tragado repentinamen­te por uno de estos tiburones…”
 
La historia de Jonás y el gran pez termi­na cuando éste “vomitó a Jonás en tierra” (Jonás 2:10). El profesor Clark dice: “Los tiburones tienen una forma no violenta de deshacerse de objetos grandes de dudosa digestibilidad que tragan accidentalmente. En un proceso conocido como eversión gástrica, el tiburón puede vaciar lentamente el orificio esofágico del estómago, volteándolo de adentro para afuera y empujándolo hacia la boca”.
 
J. Sidlow Baxter, en su libro Explore the Book (Explore el Libro), relata lo que sucedió en un barco ballenero cerca de las islas Malvi­nas en febrero de 1891. Mientras dos peque­ños botes auxiliares intentaban arponear a un enorme cachalote, uno de esos balleneros se volcó. Un pescador se ahogó y el otro, James Bartley, desapareció. Finalmente mataron a la ballena y la subieron al barco. Los marineros trabajaron todo el día y hasta el anochecer qui­tando la grasa de la ballena. Al día siguiente, quedaron desconcertados al observar señales de vida. Abrieron el estómago del gran cacha­lote y allí encontraron a James Bartley, encogi­do e inconsciente. Lo reavivaron con un baño de agua de mar, y a las tres semanas volvió a sus deberes cotidianos.
 
EL DILUVIO Y EL ARCA DE NOÉ
 
Por años los “expertos” se reían de aquellos que creían en el relato del arca de Noé y el di­luvio mundial. Pero, los más inteligentes ya no se ríen. En 1959, un capitán del ejército tur­co examinaba unas fotos aéreas de su conda­do, cuando notó algo que tenía la forma de un barco, más o menos de 152 metros de longitud (el tamaño del arca de la Biblia), en la misma área donde la Biblia dice que reposó el arca. Muchas expediciones han llegado a ese lugar y las numerosas evidencias han convencido a un sinnúmero de testigos de que en realidad es el arca de Noé.
 
Como ve, no importa cuán increíble parez­ca ser una historia de la Biblia; si la Palabra de Dios dice que es verdad, entonces es verdad. “Tu palabra es verdad” (Juan 17:17).