Rev. Luis M. Ortiz
Sabemos que la evangelización del mundo es la tarea suprema de la Iglesia; el mismo Señor coloca la evangelización del mundo en primer lugar.
La rápida evangelización del mundo es la tarea suprema de la Iglesia. La mayor parte de sus actividades y esfuerzos deben tener este enfoque. El mismo Señor coloca la evangelización del mundo en primer lugar. Veamos:
– El primer mensaje en el nacimiento de Cristo fue un mensaje misionero (Lucas 2:10).
– La primera oración que Cristo enseñó a sus discípulos fue una oración misionera (Mateo 6:10).
– El primer discípulo, Andrés, fue el primer misionero (Juan 1:41).
– El primer mensaje del Cristo resucitado fue un mensaje misionero (Juan 20:17).
– El primer mandamiento del Cristo resucitado fue un mandamiento misionero (Juan 20:21).
– El último deseo de Cristo en la tierra, fue un deseo misionero (Mateo: 28:19).
– El primer sermón apostólico, fue un sermón misionero (Hechos 2:17).
– La primera venida de Cristo fue una obra misionera (Lucas 4:18-19).
– La segunda venida de Cristo será apresurada por la obra misionera. (Mateo 24:14).
En este mundo toda empresa y actividad humana, sea social, económica, política, tecnológica o científica, está saturada y se mueve con un sentido de urgencia y rapidez. Igualmente para la suprema tarea de la evangelización del mundo, la iglesia debe moverse con rapidez. No esperemos que Dios nos tenga que sacudir de nuestro estado de inercia.